¿Dispuesto a vivir?

Vivir significa enfrentarse a la vida. Reir, discutir, sentir. Enfadarse y alegrarse. Opinar. Aceptar y rechazar. Vivir comprende un término base: luchar. Desear no morir. Querer seguir adelante siempre. Vivir significa querer vivir bien. No dejar que el tiempo pase y morir deprimido. Intentemos hacer que nuestra vida sea mejor. Hablemos... No sé, ¿de vivir?

lunes, 26 de diciembre de 2011

Gracias


Estaba en Twitter, esa red social en la cual paso prácticamente mi existencia cuando, de improviso, apareció un Trending Topic (uno de los temas más comentados del momento) denominado #25PersonasQueMeHicieronFelizEn2011. Tras leerlo me iba a disponer a twittear el respecto de esas personas pero llegué a una conclusión clara, un tweet, 140 caracteres, se me queda corto, no por nombrarlas, que puedo hacerlo de una en una, si no a nivel emocional. Las personas que me han hecho feliz a lo largo de este año no se si llegan a tantas, pero puedo decir sin ningún miedo de que tengo suerte de tener personas maravillosas a mi lado que hacen de mi mundo un sitio mejor en el que vivir, multitud de gente a la que debo estar agradecido, por haber estado ahí tanto en momentos buenos como malos, por hacerme ver la luz en las sombras y por enseñarme que hay gente que puede llegar a preocuparse de otras personas sin necesitar nada a cambio excepto una sonrisa.

Pensaba entonces escribir una entrada en este blog nombrando a cada una de esas personas haciendo mención a aquello que han podido aportarme a lo largo del año. Sin embargo, según empecé a escribir descubrí que hacer algo así es innecesario, ellas ya saben quienes son y saben como han podido ayudarme, saben lo que significan para mí y saben que pueden contar conmigo, tanto amigos como familia.

Tengo suerte de tener cerca a gente que me comprende, que se preocupa por mí, personas a las cuales puedo llamar realmente amigos y sobre las cuales puedo decir bien alto que estoy orgulloso de que estén en mi vida. Mi mundo no sería el mismo sin ellos, por suerte valen su peso en oro y no puedo más que desearles lo mejor y pedirles que me permitan seguir a su lado para ver como todas sus metas se hacen realidad.

Me han ayudado a valorar más mi vida, a saber que merece ser vivida de la mejor forma posible, a creer en mí, a saber de lo que puedo llegar a ser capaz, han conseguido que mi corazón encuentre nuevas formas de ser llenado, me han ayudado a quererme a mí mismo y a valorarme, han sabido estar ahí en los peores momentos y en los mejores y, por eso mismo esta entrada es una especie de regalo de Navidad para ellos, que mejor que estas fechas para recordarles cuanto les quiero, lo siento, iba a regalaros iPads a todos, pero no me dieron un presupuesto a tiempo, tendréis que conformaros con esto.

Quiero dejar constancia con esto y espero que sirva de alguna manera para tranquilizar a aquellos que pensaron que mi integridad física y mental en estas fechas pudiera verse afectada sin solución. Falsa alarma, por mucho que parezca que me hunda siempre salgo a flote, lo peor de las navidades ha pasado y aquí sigo, vivo, con más ganas de vivir que nunca y con la fuerza suficiente para afrontar con ganas el nuevo año, por que sé que, venga lo que venga, todos estaréis ahí ya sea para sonreír conmigo o para llorar y, por eso mismo, gracias.

domingo, 11 de diciembre de 2011

El paso del tiempo


Resulta sorprendente como lo que vivimos puede llegar a cambiar nuestra forma de afrontar las cosas y el modo en el que reaccionamos ante las distintas situaciones.

Supongo que es lo que se llama crecer, madurar. El caso es que por fin he sido realmente consciente de que para nada se trata de la edad, si no de las cosas que a lo largo de la vida te toca afrontar.

El hecho de crecer es una metáfora, los conocimientos al respecto de nuestro entorno solo podemos adquirirlos viviendo. Es necesario pasar tanto por momentos felices como por momentos tristes para llegar a aprender que no todo lo que es oro deslumbra y que las cosas malas, con el tiempo, se desvanecen.

Llevo varios días pensando en todo lo que está aconteciendo en mi vida. En las elecciones que he tomado y sigo tomando y en como estoy reaccionando y actuando en consecuencia de ellas y me he dado cuenta de que, si no fuera por todo el bagaje que llevo a la espalda, todo hubiera sido muy distinto.

Hace un par de años con las elecciones que hubiera tomado entonces si hubiera estado en las mismas situaciones, nada sería como es ahora. Con tantas cosas en las que pensar hubiera estallado, me hubiera impacientado y hubiera hecho que todo reventara para que parara. Sigo siendo esa persona que no soporta las situaciones de suspense en su propia vida, sin embargo he aprendido a manejarlas. Las cosas suceden cuando tienen que suceder, es por ello que necesitamos intervenir en ellas en el momento adecuado, no acelerarnos para caer al vacío.

Muchas son las personas que me han enseñado multitud de posturas de enfrentarse a la vida, muchas son las situaciones por las que he pasado que han hecho que sea consciente de la importancia del tiempo y de la buena racionalización del mismo en tanto que deseemos llegar a una buena resolución de los problemas.

El tiempo es oro, cada segundo que pasa sin que hagamos nada es un segundo desperdiciado, pero cuando cada uno de esos segundos que pasan no son más que una sucesión temporal que un día nos llevará al tiempo que deseamos, cada segundo adquiere más valor. La impaciencia no es buena y, al igual que las palabras, cómo y con quien las usamos poseen una fuerza abrumadora, el momento en el que las utilicemos no deja de ser menos importante.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Oscuridad


No sé qué me está pasando, ni a mí, ni a la gente más cercana de mi entorno. Creo que nos ha mirado un tuerto a través de un ciego o algo similar, porque la forma en la que está acabando el año no la entiendo, con la cantidad de cosas que se han construido, derruido y vuelto a construir a lo largo de los últimos meses y parece ser que la única forma de acabar todo va a ser mal, para que lo que venga tenga que ser mejor.

En cuanto a este respecto no solo me refiero a mí, dentro de lo que cabe no estoy tan mal, simplemente tengo un asunto entre manos que me trae de cabeza, por el simple hecho de que mi capacidad de raciocinio se está mermando, no soy capaz más que de dejar que el tiempo pase sin más y ver qué sucederá después. Sé que estoy mal, pero sé que podría estar peor, y en vez decidir cambiar ese hecho he decidido dejarlo pasar, a la espera de que sin más, por arte de magia o por propio desgaste de la situación todo coja un nuevo cauce en el que, con suerte, mi cabeza se decidirá de una vez y las voces del pasado dejarán de aplastarme contra el suelo.

A principios de año todo deslumbraraba, era brillante y parecía no poder ir nada mal. Por supuesto lo que parecía un diamante desde lejos, de cerca, según me he ido aproximando con el paso de los meses, no ha resultado ser más que un montón de estiércol iluminado de forma esplendorosa por una cantidad ingente de focos muy caros.

Según ha ido avanzado este año me han pasado muchas cosas, muchas buenas y muchas malas. El tiempo me ha ayudado a aprender a discernir unas de otras y a quedarme con las buenas vivencias, puesto que son las únicas que merece la pena ser recordadas. El único problema en la actualidad es cuando no tienes tiempo para recordar, no, porque a tu alrededor hay un montón de oscuridad acercándose más y más cada día que pasa, y de nada sirve que recurras al recuerdo, puesto que la oscuridad está al acecho, y cuando te despistas un instante, te atrapa. El tiempo te da vivencias, las vivencias enseñanzas, y las enseñanzas temor a lo que pueda suceder, y ese temor no es más que la puerta de entrada de la oscuridad, una oscuridad que nos toca afrontar solos.

Parecía que noviembre iba a ser un buen mes, durante un instante pensé que iba a terminar bien, pero una semana escasa de que acabara me di cuenta de algo. Algo que tiene que ver conmigo y que parece ser una carga pesada que voy a arrastrar durante lo que me queda de existencia. Me gustaría deciros que es, pero creo que va a ser el primer secreto que os guarde, al menos de momento. Con el tiempo lo cuento todo, el caso es que esto necesito asumirlo primero yo, antes de poder llegar a decir nada.

Espero que Diciembre, el cierre del año, sea mejor, porque si no de todo el 2011 solo voy a querer recordar tres meses, el resto, a este paso, empiezan a sobrarme un poquito bastante.

Por favor, que el año nuevo llegue pronto.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Querido Partido Popular...


Mira la foto que encabeza ésta entrada. Dos mujeres sonriendo. Sí, sonríen, sí, son felices, sí, están contrayendo matrimonio.

El hecho de querer modificar una ley ya instaurada con ánimo de denigrar a los afectados por la misma no explica más que una forma de intentar volver hacia el pasado y de ignorar que los homosexuales también somos personas y tenemos todo el derecho del mundo a ser tratados con igualdad. Yo no quiero contraer una pareja de hecho, un mero papeleo, quiero contraer matrimonio, una prueba de mí amor.

Con el tiempo y siempre despacio los homosexuales poco a poco hemos conseguido que se nos tenga más en cuenta como personas que somos. El hecho de querer trastocar sus derechos no nos hace más que retroceder al hecho de que necesitamos cambiar, es una forma de intentar afrentar algo que cada día está más normalizado y generalizado con un afán ridículo: Ganar más votos.

Los homosexuales no necesitamos cambiar. Que cambies un nombre no va a cambiar lo que somos, sólo vas a ayudar a la gente que no sabe a quién creer, y a todo ese grupo de retrógrados que te apoyan, a ser un poco más estúpidamente felices, por que mira por dónde pienses lo que tú pienses, tengo clarísimo que somos personas con derechos. Has leído bien, personas. Quédate con ese concepto que a veces se te olvida.

Que intentes modificar el pensamiento colectivo haciéndonos ver como una minoría a la cual manipular a tu antojo solo muestra una cosa: No quiero que alguien como tú me represente, no quiero que alguien que no ve con buenos ojos el hecho de que yo quiera alcanzar mi felicidad a mí manera dicte mi futuro. No quiero como líder a alguien que no es capaz de verme como un ser que siente y padece.

El hecho de modificar una ley establecida es una tontería, una mera pérdida de tiempo para intentar que todos esos individuos que todavía viven en el franquismo crean que realmente mantienes su pensamiento, que estás apoyando a la extrema derecha con tus pésimos argumentos. ¿No te gusta la palabra matrimonio? Llámalo como quieras. Solo estás haciendo una cosa, ganar unos años, desacelerar el proceso de normalización de la homosexualidad que, al final, y con el paso del tiempo, dejará de ser algo excepcional a algo común. Porque sinceramente, que existimos es un hecho, que sentimos otro y por mucho que tú quieras intentar apartarnos no vamos a dejar de estar menos orgullosos de ser quienes somos.

Así que por favor, querido Partido Popular, si realmente no quieres herir sensibilidades, deja al colectivo homosexual tranquilo. Yo, aunque sea gay, también tengo sentimientos, y que me intentes marginar por ser lo que soy, duele, deja mi sensibilidad tranquila. Vais a durar en el poder cuatro años, a lo sumo ocho si la gente no se da cuenta de toda la cantidad de corrupción, mentiras y formas fraudulentas de conseguir beneficio propio que cargáis a la espalda. Deja todo como está y deja nuestras leyes que tanto nos ha costado conseguir en su sitio, para que, cuando caigas, podamos seguir progresando.

martes, 8 de noviembre de 2011

Recuerdos


Nadie es nada sin las experiencias que ha vivido. Cada momento pasado y cada situación anterior acontecida a lo largo de nuestra vida conforman lo que somos en este instante. Las experiencias que tenemos son lo que nos convierten en lo que somos y al final lo único que queda de ellas son su recuerdo.

Es imposible no vivir, y por tanto es imposible no tener recuerdos. Hay acontecimientos que se quedan en nuestras cabezas de una manera más intensa que otra, pero me he dado cuenta de algo, cuando pasa el tiempo y las heridas que las personas hayan podido causarnos sanan, los malos recuerdos desaparecen y solo quedan las buenas experiencias, las alegrías pasadas.

También he descubierto que al igual que borramos los malos recuerdos, cuando alguien no ha hecho más que hacernos daño, llega un día en que le olvidas. Olvidas las razones de lo malo que pudo suceder, olvidas los hechos, y solo tienes un vago recuerdo de esa persona. Muchas veces infravaloramos a nuestra cabeza, pero este mecanismo de defensa frente a malas experiencias es lo que hace que con el tiempo podamos dilucidar la gente que importa de verdad de la que no son nada o simplemente aparecieron en nuestra vida para intentar reventarla.

Al final por una o por otra, cuando el tiempo pasa, nos quedamos con los recuerdos buenos, pues es mejor quedarse con las cosas agradables que vivimos con las personas que con las cosas malas. La vida ya es lo bastante dura como para ir demonizando a las personas.

Todos los días pienso en multitud de gente que ha pasado por mi vida o están actualmente en ella, y que mejor forma de que sigan presentes de alguna manera que honrar a gente que me hizo feliz que mantenerlas en mi memoria, especialmente si las buenas experiencias que pasamos juntos me hacen sonreír o incluso llorar por la alegría de las situaciones.

Al final del día, en tus sueños estás solo, y que mejor manera de afrontarlos que esperándolos con una sonrisa.

sábado, 22 de octubre de 2011

Lo que perdura


Ha pasado bastante tiempo desde que empecé este blog. Aproximadamente año y medio, cuando estaba empezando a vivir. Para aquel entonces no sabía lo que era el amor, lo anhelaba, pero no era consciente de lo que realmente implicaba ese sentimiento. Cuando abrí este blog, jamás mi cabeza atisbó todas las vivencias que iban a venir a continuación.

Hay gente que tiene un diario en el cual apunta las cosas que hace cada día yo, sin embargo, tengo este blog. Un completo diario de sentimientos, sensaciones, lecciones y errores. Por aquí he mostrado como he crecido, como he intentado aprender y me he equivocado. Éste blog ha vivido varias crisis familiares, dos momentos en los que rocé la felicidad con los dedos al encontrar el amor y sus dos correspondientes dolorosos finales entre otras muchas cosas. Más de un año de vivencias que han marcado lo que soy ahora. Acontecimientos que han quedado registrados aquí y que espero que, al igual que a mí me ayudan al releerlos, a vosotros os ayuden también cuando os los encontráis por primera vez.

Una lección clara se puede sacar de este sitio, el ser humano no cae dos veces sobre la misma piedra, cae muchas más, infinitas veces más. Yo, como jodidamente humano que me declaro he caído en todas ellas y, aunque ahora intento esquivarlas, algún día vendrá otro golpe, de hecho lo espero de forma inminente. Pero no me preocupo, todo lo que ha pasado en este tiempo me deja una cosa clara: me alegro de ser persona, de sentir y, aun que pueda sonar extraño, no me arrepiento de nada de lo que he hecho. Las cosas que hacemos en su determinado momento creemos que son las correctas, el tiempo decide que no lo son, pero no importa, de eso se trata la vida, de fastidiarla hasta más no poder y de seguir adelante. Lo he pasado bien, lo he pasado mal, pero nada de eso es lo importante. Lo que queda en mí es que he vivido intensamente y jamás me cansaré de ser ese esperanzado loco que cree que todo es posible.

Algo ha cambiado en mí respecto al pasado. Siempre me ha dolido estar solo, lo llevaba como una carga pesada y no me he dado cuenta hasta ahora de lo equivocado que estaba. Tenía esa necesidad por una cosa muy sencilla, no era consciente de que no necesitaba a nadie más. No sé si volveré a tener pareja o no, lo que tengo claro es que a día de hoy no la necesito. He hecho las paces conmigo mismo y me alegra poder confirmar que me soporto. Si algún día surge el amor de nuevo, bueno, ya me conocéis, soy un jodido romántico y si puedo vivir un nuevo drama no me negaré a ello, pero cada vez tengo más bases para hacer que eso llamado relación de pareja salga bien. Para que funcione es necesario quererse y, cada día que pasa, me esfuerzo un poco más en ello, mientras tanto, estoy solo, y he descubierto que eso no es nada malo.

Hay una cosa específica que no ha cambiado en este tiempo a mí alrededor. Pese a todos los cambios que he experimentado, todos los altibajos que he sufrido y todo lo que os ha tocado ayudarme, vosotras, mis amigas, siempre habéis estado ahí. No sabéis cuanto os aprecio y creo que no os lo digo lo necesario. En parte esta entrada es para que lo recordéis, que al igual que siempre estáis ahí para mí, sabéis de sobra que siempre estoy ahí para vosotras, a fin de cuentas soy yo, es algo que sabéis de sobra, si no pudiera ayudaros no me sentiría bien conmigo mismo.

La vida sigue y todos vamos avanzando con ella. No he entrado en una fase de positivismo abrumadora, al contrario, tengo múltiples sombras a mis pies que me recuerdan todo lo vivido, pero tengo otra cantidad ingente de voces susurrándome al oído todo lo que me queda por vivir. Pues de eso se trata todo a fin de cuentas y, la única cosa en esta vida que es realmente nuestra y de la que no debemos arrepentirnos nunca, es de vivir.

martes, 4 de octubre de 2011

Elijo vivir



Cuando menos te lo esperas, la vida gira y todo coge un nuevo significado. Nuestra existencia se basa en decisiones. Nuestro estado de ánimo, en general, se basa en como decidamos estar.

Tras una época en la que me costaba no sonreír, he pasado a una en la que me cuesta el no llorar. Sin embargo me he cansado y hace unos días, por distintos factores, decidí ponerle un punto y final. Estoy hastiado de ponerme trabas en la vida, de impedirme sonreír, de impedirme avanzar. Cuando las lágrimas se convierten en un hábito y el estar de mal humor en una costumbre, es cuando realmente te das cuenta de que estás haciendo algo mal y debes cambiarlo o aceptarlo.

Quizás mis últimos meses se han basado en la táctica de un clavo saca otro clavo. El caso es que he descubierto algo. Un clavo no saca otro clavo. Somos nosotros, cada individuo, los que decidimos eso. A día de hoy yo he sacado el clavo. He sido muy idiota durante mucho tiempo, y he decidido que ya está. No voy a buscar ningún clavo para sacar el anterior, no, porque ya no está, a base de golpes yo he sacado ese clavo. Me han sangrado las manos, muchísimo, pero ya está fuera.

Cuando tocas fondo solo puedes esperar salir a flote, y yo no voy a esperar. El destruirme solo ha hecho una cosa: Que me quiera más, que me acepte más como soy y algo que me ayuda en gran manera, que me valore mucho más. Estoy cansado que la gente me prejuzgue sin siquiera hablarme, y que la gente que cree conocerme también lo haga. No me importa el qué dirán o el que puedan pensar, ahora solo me importa ser feliz.

Ahora vuelvo a sonreír. Nuevas ilusiones llenan mi vida y estoy permitiendo que ilusiones ajenas también me empujen. No voy a seguir llorando, no voy a seguir destruyéndome cada día más, no voy a permitir echarme de menos. Soy Dani, el de siempre, y he vuelto, ésta vez con muchas lecciones aprendidas que me van a ayudar a ser más feliz, solo, o con otros.

No hay mal que cien años dure a menos que decidas que así sea. Ha pasado un tiempo y a día de hoy ya he decidido: Elijo vivir.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Ponte en pie


Nadie nunca se paró a comentarme como la vida puede dar tanto giros, tan inesperados, y hacer que lo que todo eran sonrisas termine en llanto. Leyendo mis últimas entradas no puedo evitar llorar. Esperanza, etapas, increíble... Alcancé mis sueños al conocerle, pero ahora todo se ha vuelto borroso y difuminado.

Durante los meses junto a él la foto de mi futuro se clarificó y en el futuro me veía a su lado, sonriendo. Sin embargo ahora la foto se ha velado, todo se ha vuelto oscuro y vuelvo a estar en el punto donde me hallaba meses atrás, perdido, sin saber qué camino seguir, en que creer ni hacia donde he de continuar. A día de hoy he tomado la opción más sencilla, vivir. Eso no implica entrar en una vorágine de locura como antiguamente, no, sino que se trata de dejar que los días pasen, sin esperar nada, simplemente que algo de nuevo haga que mi mundo remonte.

Hace casi un mes desde que mi mundo se resquebrajó y salir de fiesta a día de hoy sigue siendo una de las experiencias más gratificante y duras que padezco. Ver a otras personas me devuelve algo de alegría, pero me recuerda que ya no está a mi lado, intentar no terminar llorando es uno de mis objetivos. Hay muchas veces, cuando me voy a la calle a pasear, que me imagino que está a mi lado, andando conmigo, hablándome de cualquier tontería y yo sonrío. Es entonces cuando su efigie desaparece y vuelvo a estar solo, pero ya no lloro, solo lo echo de menos.

Quizás mi problema es que me subestimo. La mayoría de mi vida he estado solo, gran parte de ella sin ni siquiera amigos. No soy un mal compañero de viaje, el problema es que me he tropezado y he hincado las rodillas en el suelo. Lo de tener alguien al lado es muy gratificante y a lo bueno uno se acostumbra rápido. Realmente no puedo levantarme, lo intento y lo intento, dejándome cada día más fuerzas y sangre en hacerlo. El caso es que ya lo dice la frase que me repito a mí mismo todos los días, nunca pierdas la esperanza. Voy a levantarme, mis heridas sanarán y podré volver a correr y quizás, algún día si las cosas deben salir así, alcance a alguien en mi carrera que me acompañe hasta el final.

El tiempo pasa, los sentimientos cambian y las personas aprendemos de ellos. Estoy cansado de estar de rodillas, ha llegado la hora de ponerme en pie, de volver a volar. Todo duele, muchísimo, pero me estoy haciendo a ese dolor, a convivir con él, hasta el día en que ya no esté, todo sea un vago recuerdo y, al pensar en ti, no pueda evitar sonreír, porque me hiciste feliz, muy feliz, y no te guardo ningún rencor por ello. No soy de hacer locuras, pero tú eres una de las locuras que no me cansaría de repetir nunca.

Pero hay que avanzar, no puedo quedarme estancado viendo la vida desde esta perspectiva. Necesito volver a sonreír, tú siempre estarás en mi recuerdo a menos que decidas lo contrario y un día vuelvas a aparecer en mi vida. Pero mientras, necesito volver a sentir, quiero gritar, saltar, correr, reír... Tengo que ponerme en pie.

P.D.: Siento no escribir más a menudo, pero últimamente mi imaginación está escasa de ideas, así que si en algún momento queréis que hable de algún tema específico o que comente mi opinión al respecto de algo podéis perfectamente dejar un comentario que lo tendré en cuenta.

lunes, 22 de agosto de 2011

Adiós verano



El tiempo pasa y con él las cosas cambian, demasiado. En un par de semanas el verano llegará a su fin. Por suerte o por desgracia este ha sido para mí uno de los veranos más movidos de mi vida, en el sentido tanto de ir de un lado a otro desplazándome por España o por lo que mi corazón ha experimentado.

Éste verano empezó para mí demasiado pronto, teniendo en cuenta que termine las clases mucho antes que cualquiera, lo que hizo que temiera por lo que me deparaba. Para mí los veranos son buenos en tanto a que la compañía que tienes es buena. En ese momento estaba solo y se hacía duro el día a día, hasta que apareció él.

Creo que si tenía que descubrir en algún momento lo que el amor verdadero significaba fue en ese instante, hace unos tres meses exactamente, cuando me enamoré de una de las personas más maravillosas que conozco y a la cual no podré olvidar nunca.

En tres meses de verano con él, pese a estar la mitad de tiempo en la distancia, aprendí multitud de cosas que jamás olvidaré. Quizás yo por mi forma de ser no tuviera demasiado que enseñarle, pero siempre me gustaba sacarle una sonrisa al menos, verle feliz era algo que me inundaba el alma de gozo, porque sí, que la persona a la que amas sonría es de las mejores sensaciones que se pueden experimentar.

El caso es que el verano está acabando y con el vuelven de nuevo los cambios. Tengo miedo, la gente se acostumbra muy rápido a lo bueno y los cambios asustan, sobre todo de este calibre así que necesito decirte algo, a ti. No sé si lo leerás, pero el hecho de soltarlo me deja más tranquilo:

Sabes que una parte de mí siempre será tuya y estará esperando a que decidas regresar a recogerla y quedarte con ella. No importa cuánto tardes, aunque yo espero sinceramente que no sea más de un año, porque tengo muy seguro que, si sale bien, será una preciosa historia de amor que contar, y si no sale… Bueno, no será porque no lo intentáramos y siempre seremos felices en mi recuerdo.

Si pudiera pedir un deseo ahora, justo antes de terminar el verano, sería que estuvieras aquí, a mi lado, porque espero ansioso a que llegue el día en que podamos seguir siendo perfectos el uno para el otro.

domingo, 31 de julio de 2011

De verano y tiempo libre


Llega el verano y con él las vacaciones. Para la mayoría de las personas éstas fechas implican tiempo de relax, tiempo de sentirse tranquilos, de viajar... Para mí, al contrario, no implican más que tiempo que espero que pase, y que pase rápido.

No me gusta sentir que pierdo el tiempo y el verano no hace otra cosa más que acrecentar ese sentimiento. Cuando llega el verano me veo sutilmente obligado a desplazarme a mi ciudad/pueblo natal a ver los días pasar. Estando aquí he llegado a la conclusión de que prefiero estar en clase y saltarme alguna de forma voluntaria que el hecho de tener que pasar varios meses en casa, sin hacer nada, por imposición. No me gusta tener tanto tiempo libre, me da demasiado tiempo para pensar.

Me cuesta llegar a recordar los veranos de hace años. Sé que el de hace un par de años lo pasé trabajando (gracias a Dios) y el del año pasado conseguí embutirlo en una rutina diaria de ver series y películas. El problema con este año es que, ni tengo trabajo, ni los placeres audiovisuales consiguen llenarme. Todo esto no hace más que llevarme a sentirme inútil. Ójala tuviera los cojones de ponerme a escribir continuamente, al menos sé que el paso del tiempo sería fructífero entonces.

Involuntariamente todo esto me lleva a la sensación de que mi vida no tiene un sentido realmente útil. Ojala pudiera tumbarme toda la tarde a la bartola y sentirme bien, pero soy incapaz de hacerlo cuando, especialmente, puedo ver a mi alrededor como la gente avanza aún en estas fechas, tienen planes de futuro y los van cumpliendo o se entretienen con cosas útiles para ellos, mientras yo sigo aquí, en el medio de quién sabe qué momento de mi vida que consiste en dejar mi vida pasar.

Ando sin inspiración y sin fuerzas, esperando a que el tiempo avance y llegue un día en el que no me sienta así o por obra divina todo comience a tener sentido, puesto que solo conozco una forma de no sentir esto y está demasiado lejos de mi alcance como para hacer nada para evitarlo. Éste sentimiento tengo que solucionarla yo solo y sólo tengo una cosa clara, que espero no cansarme de esperar, o no sé dónde voy a acabar.

jueves, 21 de julio de 2011

Etapas


La vida de cada individuo puede dividirse en distintas etapas con un inicio y, a menudo, un fin. Hace un par de meses empecé una etapa en la cual jamás pensé que me embarcaría de nuevo al conocer a una persona maravillosa que, además de hacerme feliz, permite que yo intente hacerle feliz a él. Se trata de una etapa que se caracteriza por poseer un torrente de sentimientos continuos pero, además, se trata de una época en la cual mi cerebro debe de dar lo máximo por los cambios que se avecinan en mi persona.

Me he dado cuenta con el paso del tiempo que lo de madurar no es un juego, se trata de algo necesario que, en tanto a como sean las necesidades de tu entorno y las personas que lo componen, requerirá de un mayor avance. Por cuestiones que desconozco últimamente estoy empezando a sentir una necesidad imperiosa de avanzar, de mejorar, se seguir adelante y, en cierta manera, de cambiar para poder afrontar ésta etapa de mi vida lo mejor posible.

Por cosas de la vida, llámalo coincidencia o denomínalo destino, he conocido a esa persona que hace que te replantees cómo afrontas las cosas y te enseñe una nueva manera de hacerlo. En cierta manera tengo miedo, envidio el hecho de poder afrontar las cosas de otra manera que me están mostrando, pero me aterra. Parte de mi esencia es ser como soy, pero también sé que sería todo mucho más fácil si intento cambiar mínimamente. Porque de eso se trata el madurar, intentar mejorar las cosas que nos componen, intentar avanzar y crecer para ser capaces de, manteniendo nuestra esencia, ser conscientes de nuevas formas de afrontar la vida. Es por ello que me alegro de poder informar de que he entrado en una nueva etapa de mi vida y, además, de poder decir que cualquier miedo que pueda tener queda paliado por él, ese compañero que espero tener siempre a mi lado.

En la vida hay que avanzar, tras muchos tropiezos y multitud de errores siempre hay que abrirse a nuevas experiencias y a nuevos mundos. El por qué es sencillo, y es que al final de una determinada etapa nos espera la felicidad y, en el fondo, es lo que todos más anhelamos, ser felices y encontrar a alguien con quien compartir ese sentimiento.

martes, 21 de junio de 2011

Increíble


Hace no demasiado leí un artículo en el cual se especificaba que el cerebro tarda menos de medio segundo en enamorarse. A lo largo de mi vida habría negado ese hecho por imposible, hasta que te conocí a ti, y ahora, justo cuando ha pasado un mes desde que estamos juntos, me paro a analizarlo y me doy cuenta de que es así, que no llegue a necesitar ni medio segundo para enamorarme de ti pero que tardaré toda una vida en dejar de quererte.

Todavía sigue siendo un poco increíble para mí cuando me paro a pensar fríamente en como hace unos meses te veía a través de una pantalla y cargado con mis dosis de elocuencia, locura y cierta determinación te llamaba guapo, sin más. Porque lo eres, porque me lo pareces y porque me daba la gana. Sin preocuparme de que pensaran las demás personas que había allí con nosotros, simplemente te llamaba guapo. Nunca pensé en ese momento lo que pasaría tiempo después, como nuestras vidas se entrelazarían y como terminaríamos juntos. Jamás me paré a plantearme cuan profundamente habías calado en mí. Como habías conseguido llegarme en aquel momento y como, de alguna manera, con solo conocer tu existencia habías empezado a crear sentimientos dentro de mí.

Tiempo después no volvimos a saber demasiado el uno del otro hasta que tú al verme mal apareciste. Según me contaste lo hiciste porque no podías verme mal, no a mí. No sabes cómo me pudo encantar que me dijeras esa frase, cada vez que pienso en ella sonrío y tiemblo emocionado porque de alguna manera, yo tampoco puedo verte mal a ti, y no espero otra cosa que no sea hacerte feliz.

Desde aquel día seguimos hablando hasta que yo, enajenado mental como estoy, decidí ir a conocerte, lo necesitaba, te necesitaba y así lo hice. Quiero que sepas que jamás me arrepentiré ni podré olvidarme de cuando te vi allí de pie, sonriendo nervioso al verme, y aún menos olvidaré lo que sentí cuando nos abrazamos, como si por fin hubiera encontrado lo que tanto tiempo hubiera estado buscando sin esperanza. Ese día te encontré y cuando nos besamos, no fue más que la confirmación de que te había encontrado y ya no te dejaría escapar.

Todo esto nos lleva al punto en el que estamos ahora. Ya no eres alguien detrás de una pantalla, ahora eres parte de mi vida. Te he tenido a mi lado y solo sé que tengo una sentencia clara: jamás me arrepentiré de haberte conocido, mucho menos de tenerte a mi lado y, dentro de lo posible, de intentar hacerte feliz y hacerte sonreír. Es increíble que de ser ese al que halagaba hayas pasado a ser el mismo que me aporta todo lo que necesito, que me haga sentir tan bien, que haga que quiera pasar el resto del tiempo a su lado. Tampoco me creo todavía como de una situación así hemos podido terminar en donde estamos ahora, contando los días que nos quedan para volvernos a ver. Es increíble.

Pero todo esto se queda en nada si te ponemos a ti compensando la balanza, y es que espero disfrutar de ti tantos meses como mi cerebro no llegue a alcanzar contando, porque tú sí que eres increíble.

viernes, 3 de junio de 2011

Esperanza


Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y creo, por lo que he podido experimentar, que realmente es cierto. Es lo único que hace que nos mantengamos en pie, que continuemos adelante: la esperanza de mejorar, de poder llegar a sentir de verdad, de poder sonreír, de poder vivir, de ser feliz.

Hay multitud de situaciones que nos harán sentir desgraciados en distinto grado. Sin embargo al final siempre queda algo en el fondo, la esperanza de que tras eso algo bueno vendrá. Esto me lleva a otra verdad que parece ser indudable, algo relacionado directamente con el amor. Nunca debemos de perder la esperanza de que aparezca pero tenemos que tener muy en cuenta que, en tanto que lo busquemos no aparecerá, pues acabo de experimentar en mis propias carnes como el buscar no sirve de nada, cuando te detienes aparece y, sin darte cuenta, te coge con sus brazos y cual dios Morfeo te introduce en un sueño del que no quieres despertar y, con suerte, no despertarás nunca.

Durante mucho tiempo he estado buscando el amor, buscando a esa persona que me complementase, que me hiciese antes que nada sonreír, que me aceptara como soy, que le gustara cada parte de mí y que cada descubrimiento nuevo de mi personalidad más que alejarlo lo acercará a mí. Me he pasado demasiado tiempo desperdiciado buscándolo y he llegado a una conclusión al final: Todo es tiempo perdido cuando buscas. Nunca debe de perderse la esperanza de encontrarlo pero tampoco debe buscarse pues, si lo buscas, obligas a tu corazón a auto engañarse y, al final, siempre sale mal pues los sentimientos que creas son falsos.

Es por eso que cuando paras, cuando te detienes, sin darte cuenta un día aparece esa persona, la persona. La que a diferencia de las anteriores te enseñará lo que es el querer, comprender y entender. La que le dará un nuevo significado a la palabra de amar y la que si el tiempo quiere, cada día que pase más querrás y más te querrá. La misma persona que solo con saber que está bien te hará dichoso, que cada alegría suya te alcanzará a ti, la que nunca te cansarás de escuchar y la que junto a ti mirará con cierto temor la foto del futuro, la foto en la que ahora salís juntos.

Tras una época un tanto oscura eso es lo que ahora me mantiene en pie, la esperanza de que saldrá bien, de que dentro de unos años te podré mirar a la cara y sonreiré con todo lo que hemos pasado, que aunque esté mal me dirás dos palabras y todo se calmará. La esperanza de ser feliz, de algún día ser feliz a tu lado.

martes, 17 de mayo de 2011

Libre albedrío


Como bien es sabido por todos la libertad de cada uno termina en el punto en el que empieza la ajena. Estoy en ese punto de mi vida en el que he decidido respetar las libertades ajenas de tal manera que impido directamente que rocen la mía siquiera.

A lo largo de la vida podemos descubrir como habrá personas con las que tendrás más contacto o menos. Tanto tú como ellas decidís en qué punto deseáis que esa situación acabe o simplemente dejarla pasar. Es por esto principalmente que me he dado cuenta de que no voy a hacer que nadie que no quiera estar en mi vida o que esté más interesado en "montarme dramas" que en verme sonreír se quede. No voy a hacer nada por atar a mi vida a aquellas personas que no quieran pertenecer a ella más que por interés, incluido el peor interés del mundo que he podido ver en muchas personas últimamente, hundirme.

En el punto en el que una persona me sea indiferente y decida alejarse de mi vida no voy a hacer absolutamente nada. Voy a usar mi libre albedrío para encauzar mis sentimientos en otra dirección, impidiendo sentirme mal y centrándome en mí y en la gente que ni siquiera se plantea el marcharse. He decidido no sentirme mal por esas personas que quizás un día me llegaron a importar algo y han pasado a darme completamente igual.

Por otro lado esto me ha hecho darme cuenta de esas personas en las que no debo preocuparme por si se marcharán o no, porque sé que se quedarán. Personas que hacen que me interese más lo que pasa con ellas que el hecho de temer que vayan a hacerme algo. Son esas personas por las que sí me interesaré, de las cuales me gustará estar atento día a día, las mismas que si en algún momento se les pasa por la cabeza irse, iré corriendo tras de ellas.

He decidido ser libre en cuanto a restricciones se refiere, dejar que las personas que me aprecian estén cerca de mí y aquellas que han pasado a no importarme se queden dónde están, lejos.

sábado, 23 de abril de 2011

Gente


Asómate a la ventana y, si es una hora decente, mira atentamente que puedes ver. Son personas. Esos individuos que pueblan el mundo, que están a tu lado, que te acompañan en este viaje que es tu vida y que estarán ahí incluso cuando la muerte te alcance.

El mundo está repleto de seres que, al igual que tú, buscan ser encontrados. Muchos de ellos podrán fardar de estar bien solos y de no necesitar a nadie mientras que otros anhelaran con cada fibra de su ser el encontrar quien les acompañe en su viaje. Aunque se trate de dos extremos y haya muchos puntos intermedios esto me lleva a tener una cosa clara: todo el mundo necesita a alguien, y no necesariamente se trata de amor. Como seres humanos que somos tenemos la necesidad de socializar y, por lo tanto, de compartir nuestra existencia con otros. El caso es: ¿que nos lleva a permitir a alguien entrar en nuestra vida, juzgarnos e incluso ayudarnos a tomar decisiones difíciles?, o aún mejor: ¿Que nos lleva a impedir que ciertos individuos se acerquen y a apartarlos de la otra gran multitud de gente a las que permitiremos acercarse? En esta vida interactuamos con multitud de personas, pero muy pocas son las que pueden llegar a marcarnos y a formar parte de nuestros recuerdos.

Como siempre he dicho mi infancia no fue buena, estuve solo en cuanto a amigos y solo podía contar con mis familiares. Por suerte o por desgracia son los que me enseñaron a seguir adelante. Algunos no me entendían y siguen sin hacerlo, otros me mostraron su apoyo y cada día que pasa les tengo más aprecio por mostrar cómo me valoran.
De aquí pasamos al gran cambio en mi vida que fue mudarme a Madrid. En esta ciudad descubrí que los lazos familiares a veces son grandes pesas con las que tenemos que cargar pero que una vez te liberas de ellas la sensación de volver a respirar es capaz de reanimar tu alma y empujarte a vivir con más fuerza. Fue en esta ciudad en la que conocí a la mayoría de personas que pueblan ahora mi vida o que han conformado a la persona que yo soy con solo el mero hecho de pasarse por ella: Gente que no volveré a ver nunca pero que dejaron huella en mi vida, otras personas que intentaron marcarme pero no pudieron, personas tan parecidas a mí que se asemejaban a intentos vacuos de mi personalidad y a las cuales alejo de mí sin sentimiento de culpa alguno e individuos a los que he llegado a querer, porque sí, a los amigos puedes llegar a quererlos y, por las razones que sea, yo tengo varias amigas a las que quiero y, aun que suena fuerte, necesito saber que están bien para seguir sintiéndome completo.

El mecanismo que mueve nuestras relaciones de amistad es la afinidad emocional. No se trata de gustos, pues he llegado a odiar a gente tan seriéfila como yo, si no de maneras de pensar. Según conoces a más personas te creas esquemas mentales de ellos de forma involuntaria. Analizas sus reacciones, su manera de afrontar el mundo y su manera de pensar, a partir de esas cosas te acercas más a ellas o te alejas. Muchas te sorprenderán haciendo que te aproximes más, otras simplemente impedirán el seguir relacionándote y otras te crearán la falsa esperanza de llegar lejos cuando es mentira. Seguidamente sigues creando lazos con ellos hasta que descubres otro elemento clave, la comprensión. Es lo que todos buscamos cuando se trata de amistad, buscamos a esa persona que sea capaz de entender tus reacciones ante la vida y tus elecciones, que no juzga lo que haces si no que te apoya independientemente de lo mal que pueda ser visto por el grueso de la sociedad. Finalmente el ciclo se cierra cuando pasas a importarle a esa persona y ella te importa a ti. Hace unos meses descubrí que quería a mi mejor amiga por algo que me dijo: Todos los chicos que te quieran y que lo demuestren van a ser guapos para mí, pero ya puede aparecer el tío más bueno del mundo que, como vea que te quiere hacer daño o te engaña, voy a verlo como un feto malformado e intentaré por todos los medios que tú lo veas igual.

Porque la amistad se basa en eso, en importarle a alguien y que alguien te importe tanto como para protegerlo aún a riesgo de perderlo. Es como la frase de "el amor de mi vida nunca me abandonaría", exactamente igual "un amigo de verdad no temería perderme al llevarme la contraria, pues nunca le dejaría".


P.D: Gracias a esas personas que componen mi mundo de verdad y en las cuales tengo plena confianza, especialmente a mis dos Andreas y, sobre todo a ti, Cris, mi rubia.

domingo, 10 de abril de 2011

Fragmentos de personalidad



Cada persona es única. Toda la vida se basa en intentar destacar como personas, no ser uno más de la gran masa viviente, intentar diferenciarse. Llevo unos días planteándome esto y creo que he encontrado una respuesta: Todos somos diferentes.

Nuestra mente es un cúmulo de experiencias y sensaciones que nos han tocado vivir y que han hecho que seamos como somos. Muchas personas hemos vivido similares cosas, y ya el hecho de, por ejemplo, vivir en el mismo siglo, hace que compartamos vivencias, hace que nos igualemos. ¿Qué es lo que nos hace distinto? La diversidad de experiencias concretas. Cada persona vive determinadas situaciones que van conformando su personalidad. Normalmente vemos la personalidad como una, pero. ¿Qué sucedería si la observáramos como un cúmulo de personalidades?

La mente de cada persona está conformada por una multiplicidad de individuos que, juntos, conforman a la persona que habla. Todos los individuos han vivido las mismas experiencias, y serán las que más hayan marcado a cada parte de la personalidad las que definan las características principales de esa persona. Esta es la esencia que hace que nos diferenciemos del resto, el hecho de darles más capacidades a las partes de nuestra personalidad que más nos gusta experimentar. Algunas personas son más bondadosas, porque esa personalidad es la que les protege, la que ellos han decidido explotar, otras son más malévolas, no tienen ningún inconveniente en hacer el mal, y no es que no les cueste ni les moleste, es que no han desarrollado otras partes más empáticas de su persona como para sentir lo que hacen. Podría pasarme horas enumerando personalidades basadas en hechos de nuestra vida, en cosas que nos han marcado, han surgido y nos han convertido en lo que somos.

Respecto a mí y éste tema solo sé que ahora mismo me estoy perdiendo. La multiplicidad de personalidades que me conforman están en plena discusión por ver quién sale victoriosa. El caso es que yo me estoy cansando de todo, de esta situación que más que mi vida parece la del protagonista adolescente de una serie de 18 años. Quizás me lo haya buscado pero el caso es que no se salir de ella.

En estos momentos pienso en abandonarme, en dejar que alguna otra personalidad dominante tome el control, como mi personalidad cabrona o como mi zorra: Las grandes pensadoras, las que no temen ni a la soledad ni a las consecuencias.

domingo, 27 de marzo de 2011

Tipologías del amor


No sé dónde leí que a cada persona le corresponden varios amores en su vida y que solo se puede amar a una persona al mismo tiempo. Es cierto que existe nuestra media naranja, pero tengo la teoría de que en el mundo hay, además de eso, algo más. Se puede amar a dos personas a la vez., pero solo dos, además debes de ser consciente que una prevalecerá sobre la otra. En el caso de elegir, no eliges, solo aceptas lo que el destino te ha ofrecido. Es aquí donde surge la teoría del amor verdadero y el amor eterno.

A lo largo de la vida vas a conocer a alguien que va a hacerte temblar, que te quitará el aliento y que solo el hecho de mirarle te quitará tanta vida como te la dará. Ésta persona sería tu amor eterno. Ha sido creado para ti en tanto que tú has sido creado para él. ¿Cuál es el problema? En su eternidad es para ti tanto como para alguien más, puesto vida solo hay una, pero la muerte es muy larga. Sería como una especie de mejor amigo, al cual sabes que amas pero que no puede llegar a ser nada más. Sería tu media naranja, esa persona que hace que estés bien solo con saber que está bien, no necesitas verla, no necesitas tocarla, solo saber que existe.

El caso es que la vida da vueltas y tu media naranja puede no aparecer, puede no necesitarte en ese momento, o puede no querer elegirte. ¿Significa entonces que te quedarás solo? No. Es en ese instante en el que surge el concepto de amor de tu vida. Es el que te va a acompañar a lo largo de los años. El que estará en momentos buenos y malos, al que amarás como al que más (pero siempre sintiendo que hay alguien a quien podrías amar todavía más), y con el que envejecerás, el que te dará placer carnal, el que te hará sentirte bien y te permitirá ser feliz.

Puede resultar una teoría extraña y no entenderse del todo. La pensé con quince años cuando creo conocí a mi amor eterno. Supongo que es una manera de intentar creer que nunca estaremos solos, una excusa para seguir buscando al amor de tu vida.

viernes, 18 de marzo de 2011

Lujuria


Todo ser humano tiene ciertas debilidades las cuales no puede controlar: algunos comen chocolate, otros escriben compulsivamente, ciertas personas cantan y luego, entre muchas otras cosas, está cierta mayoría en la que me incluyo la cual disfruta de lo más natural en este mundo, el vicio más divertido, el sexo.

De vez en cuando debemos dejar que nuestras más bajas pasiones y nuestros deseos más ocultos salgan a la luz y nos dominen. Permitir que la lujuria nos invada y abandonarnos a los placeres carnales. Reprimirse es bueno siempre que se haga con medida, de ahí el hecho de ser necesario, en ocasiones, de perderse en uno mismo y dejarse llevar.
En el caso del sexo todo depende de la importancia de la que se le dé a esa pequeña palabra de cuatro letras y de diversas significaciones. En mi caso el sexo es un juego, algo no difícil de conseguir a niveles de normalidad pero muy complicado de hallar la persona con la cual combines que te permita llevarlo a la excelencia. Sin embargo hay otras personas que tienen el sexo en un pedestal, elevado a la máxima potencia, impidiéndose el hecho de disfrutarlo por temor a equivocarse y hacerlo con una persona que no es adecuada. En mi opinión tanto mi postura como la de la gente que lo sobrevalora son igual de pésimas, aun que veo peor la suya, a fin de cuentas es solo sexo.
La lujuria es divertida, pero controlada. Cohibirse demasiado te impedirá disfrutar, mientras que liberarte en demasía hará que todo pierda el sentido, como me ha sucedido. E ahí mí problema, que se lo que es el sexo y lo que me aporta. Menos mal que descubrí lo que es el amor y lo que ese sentimiento le aporta a la pasión, porque para bien o para mal acostarse con alguien a quien quieres es muchísimo mejor y se disfruta más aún que lo haga peor que otros.

Supongo que esa es la cuestión que me trae de cabeza ahora, que tras saltar de cama en cama y ver lo que el amor sazona el sexo ahora ya no me sirve cualquiera. Puedo hacerlo, claro, pero como el que se come una onza de chocolate, el placer debe de ser similar a tirarse a un cualquiera. Así que nada, supongo que me toca esperar a que esa persona que me haga hacer el amor con la lujuria característica y con el sentimiento necesario aparezca. Aun qué últimamente no se que me pasa, podría acostarme con multitud de hombres atractivos pero no, estoy esperando a que alguien me de conversación. Al parecer en este instante de mi vida me da más placer saber que tantos quieren acostarse conmigo y casi ninguno lo hará pues me he vuelto accesible a muy pocos, de echo, ahora no soy accesible a ninguno. Cosas de esperar a alguien que merezca la pena.

En el fondo soy todo un romántico.

lunes, 7 de marzo de 2011

Cansado de no ser yo



Releyendo entradas pasadas me he dado cuenta de la cantidad de cosas que una persona puede prometerse y no cumplir. No me refiero a las promesas navideñas, que ilógicamente sí que realicé, si no a esas cosas que te prometes en momentos difíciles a sabiendas de que te hacen daño y necesitas madurar y evitarlas. El caso es que por una razón u otra, antes o después, las rompes.

La lista tiene un nombre más y otro “en proceso de”. Sé que dije que nunca volvería a utilizarla pero me engañé, la he utilizado pero con otra función. Al número 41 le apunté para convertir al 40 (mi ex) en un número más de la lista, y al número 42 o el que lo será en cuanto lo apunte, tiene la función de recordarme cuan bobo puedo ser aun que me repita que llevo las riendas.
Creo que la gracia de la lista ya no está en ser un contenedor de víctimas, si no que a partir de ahora va a ser una lista de experiencias. Ya no va a haber datos físicos de las nuevas personas, si no pequeños párrafos que haga que me acuerde de ellos en algún momento y me ría de mi propia gilipollez y de la suya, del surrealismo de mi vida y que me permita, dentro de veinte años, llamarme a mí mismo idiota cuando era más joven y tener pruebas irrefutables de ello para apoyarme.

Por unas razones o por otras la coraza permanece. Mi coraza para evitar daños, que me hacía más duro, me la quité, sí, pero puse otra. Otra coraza que me ha convertido en un completo hijo de puta con dosis de bordería e ironía en niveles apabullantes, con un falso ego atronador, y con un carácter fuerte totalmente falso. Por qué tristemente, todo es mentira, es parte de mi nueva coraza. El caso es que alguien de mi entorno me a echo replantearme todo esto de mi actitud. No basta con ir de guapo o de chulo, hay que creérselo, y en el momento en el que lo sepas ya no será necesario pecar de ego ni protegerse de nada. Así que sí, esta vez voy a abandonar mi coraza del todo pues he llegado a una conclusión clara, sin ser yo evito que me hagan daño, solo me lo hago yo, pero, a la vez que impido que me hieran impido que las personas me aporten cosas buenas. Si para ser feliz toca sufrir, supongo que tendré que permitirlo.

Supongo que de todo esto va el hecho de vivir, de cometer un fallo, repetirlo y finalmente intentar subsanarlo, volver a fallar, e intentarlo de nuevo hasta que cambie. No basta con saber lo que uno hace mal, sino un día encontrarte sabiendo que no te gusta hacer eso e intentar cambiarlo. Aunque estas dos simples cosas que voy a cambiar no sean tanto, en esto de volver a encontrarme es un principio, por que empiezo a echarme de menos. Creo que nadie es realmente consciente de lo complicado que resulta a veces vivir cuando piensas tanto y, sobre todo, lo complicado que resulta encontrar la felicidad tanto con alguien como con uno mismo.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Sonríe

Sonreír es una de las cosas que podemos hacer a lo largo del día para sentirnos mejor y, aún más importante, hacer que el resto de personas se sientan bien. Es como mínimo sorprendente que un gesto tan sencillo de realizar a primera vista tenga unas implicaciones psicológicas tan grandes.

El cómo nos dirigimos a otras personas es clave a la hora de desarrollar relaciones personales con ella, sin embargo, en la sonrisa como herramienta para comunicarse radica el problema. Sonreír no es fácil y la forma en que hagamos el gesto y cuando lo hagamos son clave. Sonreír todo el día podrá hacer que la gente no te tome en serio, mientras que si estás sin hacerlo la gente puede llegar a preocuparse por ti. He aquí la clave del tema: ¿Por qué cojones una sonrisa hace tanto? No puedo comprender por qué el hecho de sonreír es capaz de hacer que los temas más lúgubres sean apartados, que las preocupaciones más grandes se desvanezcan y que los malos momentos recuperen su luz perdida. Eh aquí cuando me planteo la cantidad de sonrisas falsas que una persona puede llegar a recibir al día y aún más gracioso, de enviar.

Sonreír es un acto de expresión de sentimientos que no debería de subestimarse. De nada sirve que te pases el día sonriendo y luego llegues a tu casa y te pongas a llorar. Mi día de hoy ha sido una completa mierda, he discutido con dos personas verbalmente, con dos más mentalmente, y me he quedado con ganas de discutir con otra pero, si se me hubiera ocurrido verbalizar estas tres últimas disputas, hubiera muerto, tranquilo, pero muerto. He sonreído en varias ocasiones, hasta que no he podido más y he acabado al volver a casa en el metro tirado en mi asiento con una desgana apabullante desahogándome con una psicóloga improvisada y sin sonrisa alguna en mi tez. Todo hubiera sido más fácil si no hubiera sonreído en todo el día para hacer que la gente se preocupara menos por mí, al menos habría espantado a alguien y me hubiera ahorrado discusiones. El hecho de fingir los verdaderos sentimientos es una traba a la hora de aguantar el día a día y mostrarte cómo eres es muy difícil cuando lo que quieres es que nadie te hable, ni amigos ni enemigos, nadie, estando tú y solo tú, pero supongo que en esto de aprender a vivir sin coraza hay un camino de aprendizaje bastante amplio que no he terminado de recorrer.

Aunque el hecho de alegrarles a otros el día sonriendo o devolviendo ese pequeño gesto sea importante, no podemos olvidarnos de la sonrisa que realmente hace que esa palabra tenga significado. Esa que te surge cuando estás solo, ya sea porque alguien te ha dicho algo o porque te ríes de cierta situación que te ha sucedido. La misma sonrisa que aparece al recordar algún momento realmente feliz o cuando ves tu cara en ciertas fotos. La sonrisa que uno se dedica a sí mismo, algo socarrona y ciertamente estúpida, pero ante todo, la sonrisa que hace que cualquier día de mierda termine bien.


P.D.: La primavera se acerca, así que iros tomando las pastillas para la alergía del polem que luego da asco ver tanto ojo rojo y tanta gente con moquera. Sí, alegremonos, la estación del amor está aquí. xD

miércoles, 23 de febrero de 2011

Daños colaterales


Una de las cosas más complicadas que tenemos que hacer en la vida es elegir. A veces nuestras elecciones se basan en pequeñas cosas como que vas a comer hoy, o que ropa te vas a poner. El problema de las elecciones es cuando el propio hecho de seleccionar una opción hace que haya unas implicaciones detrás. Esas implicaciones y todo lo que conllevan es lo que se denomina daños colaterales.

Hace una semana me ofrecieron un trabajo. Acepté participar en el proceso de selección porque venía de la mano de una persona de confianza y por qué era mi trabajo ideal, pese a que iba a significar abandonar la universidad. Sin embargo, según pasaban los minutos empecé a atorarme, había algo que no encajaba, algo en lo que no había hecho hincapié, entonces me di cuenta, sin querer había elegido.
El hecho de elegir involuntariamente es algo muy propio de los seres humanos, somos pasionales, vividores, en el fondo nos encanta el riesgo (al menos a mí me encanta), y eso conlleva a que las cosas que deben de pensarse con calma se hagan al alza.
Tras darme cuenta de mi elección me paré a pensar con tranquilidad. Hace unos meses termine el módulo superior y, tras pasarse el verano buscando trabajo y mandando currículums, finalmente llegué a la conclusión de que empezaría una carrera, para dar tiempo a que la “crisis” se apañara y poder acceder a un mercado laboral más amplio cuando concluyera con una titulación mayor.
Fui consciente de lo que había hecho, me había equivocado. Así que tras planteármelo me eché atrás, decepcionando a esa persona de confianza y a parte de mi entorno, causando multitud de daños colaterales, pero tomando una decisión lógica al menos para mí.

Algo similar pero en otro ámbito me pasó hace no demasiado. Mi relación con el sexo opuesto suele ser conflictiva en cuanto a términos naturales, así que cuando me entran para conocerme surge el problema. Conocí a un chico de una ciudad de lejos, el cual no podría venir a Madrid a vivir hasta dentro de meses y no era del todo seguro que viniera. Sí, si a alguien le suena a deja-vu es lógico, es la misma historia que viví con mi ex-novio pero pintada con otros colores. La diferencia en esta ocasión fue clara, tuve dos opciones vivir el drama y la espera y ser el mismo gilipollas que fui en su día o pensar en mí. Tenía que elegir, otra vez, pero esta vez fue totalmente distinto, elegí yo, así que alejé a esa persona de mí y ahora simplemente es alguien más, pero por desgracia él se convirtió en un daño colateral.

En esta vida elegir es muy complicado. Siempre hay muchos factores y muchos conflictos que pueden derivarse de ello, sin embargo una cosa me ha quedado clara en estos años que tengo de vida: Al igual que hay que quererse, hay que respetarse e intentar que la gente que te importa se quede con las partes buenas de ti y comprenda tus decisiones pese a no ser las más coherentes. Realmente, quieras o no, alguien siempre sufrirá en mayor o menor medida y como la gente suele ser muy de hacer de sufrir a los demás, lo mejor es que, al menos tú, no te conviertas en tu propio daño colateral, pues por suerte o por desgracia, no hay peor enemigo que uno mismo.