¿Dispuesto a vivir?

Vivir significa enfrentarse a la vida. Reir, discutir, sentir. Enfadarse y alegrarse. Opinar. Aceptar y rechazar. Vivir comprende un término base: luchar. Desear no morir. Querer seguir adelante siempre. Vivir significa querer vivir bien. No dejar que el tiempo pase y morir deprimido. Intentemos hacer que nuestra vida sea mejor. Hablemos... No sé, ¿de vivir?

lunes, 6 de septiembre de 2010

Querido diario


20/04/2010
Lo primero que quiero decir es que perdón, en veinte años jamás escribí un diario, no voy a escribirlo ahora tampoco, pero estoy mal de la cabeza, si hablaras y se lo preguntaras a cualquiera te lo diría, así que no intentes buscarle la lógica a esto.
Son las 3 de la mañana y llevo como siete cafés encima, una de mis adicciones, igual que fumar. Creo que escribo esto en parte para liberarme, y en parte para intentar sentirme mejor.

Acabo de asomarme a la ventana mientras me fumaba un cigarro y he visto las hojas de los árboles moverse, bailando junto a las luces de la ciudad a la que hace dos años decidí venir a vivir, mientras escuchaba la canción de Kissing you, sí, el love theme de romeo & Julieta… Debería disiparme ahora por ser un jodido romántico sin corazón, bueno, quizás tenga algo de corazón, si fueras de papel real estarías siendo manchado por una lágrima.

Mientras observaba por la ventana me puse a pensar. Pensar no es muy fuerte. Normalmente pienso demasiado, lo que no me lleva a ninguna conclusión. Otras veces simplemente no pienso, lo que me lleva a que al final tengo que arrepentirme. El caso es que por esta vez me paré a pensar, y llegué a una conclusión clara. No sé que estoy haciendo con mi vida.

Lo primero que debería aceptar es que soy gay. Sí, señor, lo soy. En toda mi vida, vale son veinte años, pero hasta el momento ésa es toda mi vida, solo me he enamorado realmente de una persona, irónicamente una mujer. Esa persona que, vale lo siento diario, esquiva esa otra lágrima, hace que mi corazón lata más fuerte. El otro día la vi sonreír y… Duele saber que nunca será mía, pero te sientes aliviado cuando sabes que estás ahí, aun que sea para ser esa vocecita chirriante que le da algunos consejos, aun que la mitad sean malos.
Cambiando de tema. He llegado a una conclusión, no sé que estoy haciendo con mi vida. Saltando de una cama a otra, volando de una flor a otro, haciéndome más daño.

Mi infancia no fue buena, casi siempre estuve solo. Eso me hizo más fuerte, pero solo exteriormente. Es mi escudo, hacer que los demás crean que soy fuerte, que no tengo sentimientos. El problema es cuando en momentos como éste lloro y descubro que la coraza que me envuelve es frágil. No porque alguien pueda romperla, que es muy improbable, si no por que cuando estás solo no hay coraza, y no hay peor mal que uno mismo.

Estoy cansado de hacerme daño, de apuñalarme noche tras noche, de mentirme, de engañarme, de decirme que no haré eso otra vez y de volver a hacerlo. Duele. Duele no ser una buena persona. Me gustaría ser esa persona amable a la que le puedes sonreír y te dedicará dulces palabras en respuesta, pero no lo soy. Soy una mala persona, no me importa hacer daño a los demás y, cuando alguien me preocupa, lo sobreprotejo tanto que le acabo haciendo año. Quizás por eso sea que estoy solo, porque me lo merezco. Pero estoy cansado, estoy cansado de que todos me vean como ese pervertido gracioso sin corazón que solo sabe reír, que no se enfada, que lo tolera todo.

Lloro. Al igual que sonrío me enfado. Estoy cansado de fingir que soy alguien que no soy. Estoy cansado de agradarle a todo el mundo o, de al menos, intentarlo. Estoy cansado de no ser yo, de estar perdido. Y con eso llego a la parte de mi futuro. Un futuro que no se si existe. He intentado imaginarme dentro de dos años y me veo borroso, intento imaginarme dentro de veinte, y directamente no aparezco en la foto. No sé dónde voy a parar y eso me aterroriza. No me gusta no saber que va a pasar, soy de los que se leen la página final de los libros antes de empezarlos. Tengo miedo de no llegar a ser feliz, de no cumplir mis propias expectativas, de quedarme en un intento de vida. Tengo miedo de no llegar a vivir plenamente por querer vivir demasiado rápido. Tengo miedo de tantas cosas… Pero nadie se da cuenta de eso. Supongo que eso significa que interpreto bien mi papel…

Y aquí estoy. Son las tres y media, mis ojos ya se han secado, me he desahogado y… Nada ha cambiado. Sigo siendo ese perfecto actor cobarde que sufre para sí mismo. Pero en definitiva, cada uno decide como vivir su vida, supongo que no hay más culpables que yo en esto de fingir una. Así que voy a encenderme otro cigarro y a mirar por la ventana una vez más antes de irme a dormir y dejar de pensar.

Buenas noches diario,
Dani.

1 comentario:

Karl Cabaniye Viyanova dijo...

Excepto en lo del cigarro y el café, que no me gustan, el resto es un vivo retrato de mi vida ahora m ismo. También con 20 años. El planteamiento es el mismo, pero me temo que llegaré a otro desenlace.