¿Dispuesto a vivir?

Vivir significa enfrentarse a la vida. Reir, discutir, sentir. Enfadarse y alegrarse. Opinar. Aceptar y rechazar. Vivir comprende un término base: luchar. Desear no morir. Querer seguir adelante siempre. Vivir significa querer vivir bien. No dejar que el tiempo pase y morir deprimido. Intentemos hacer que nuestra vida sea mejor. Hablemos... No sé, ¿de vivir?

miércoles, 22 de agosto de 2012

Amores precoces




No puedo evitar sorprenderme de la facilidad de la gente para enamorarse, sí lo sé, antiguamente yo también era así, creo que por fin he superado mi enfermedad. Realmente no sé si ese es el termino correcto, el de enamorarse, o si debería de usarse uno más vulgar del estilo encoñarse, pero bueno, ese no es el punto de esta reflexión.

Cada vez que entro en una red social hay alguien encontrando al amor de su vida, de la misma forma que hay alguien mandando al garete a su pareja actual. Sin embargo hay algo aún más abundante, la gente perteneciente a la calle de los corazones rotos. Resulta asombrosa la cantidad ingente de personas con el corazón roto que hay por el mundo, pero si ahondas un poco más y entablas conversación con esa persona te darás cuenta de algo, no es un corazón roto, es un corazón que lleva más carrera encima de la que debería tras una sucesiva vida de roturas, plagada de relaciones cortas pero enamoramientos de película. ¿La culpa? No sé si realmente hay algún culpable, quizás sea culpa de El corte inglés y su facilidad para pintar el amor, quizás sea culpa de las películas y de los libros, en las cuales el amor parece la meta primordial en la vida. Mi opinión reside en que la culpa es de las personas. De todos esos que están solos, no por estar solos, sino por temor a seguir estándolo.

Siguiendo a varias personas en estos últimos años he sido consciente de que han tenido más parejas estables que polvos, cosa que no llego a entender. Lo de pareja estable es una forma de hablar puesto que han cambiado de novio cada tres meses, cual reloj, no sé en que punto una relación llega a alcanzar su estatus de estabilidad. Pero volviendo al tema adivinad que tenían en común todas esas parejas estables que les han acompañado en este tiempo, una tras otra cual fichas de dominó… ¡Todas eran la definitiva!

Esperamos demasiado de la vida, lo que provoca que cada palo sea mayor que el anterior. ¿La solución al desamor? Fácil: No enamorarse. Aun que realmente eso es imposible, el amor está en nuestra esencia, pero hay una cosa que ayuda a no enamorarse, al menos no cada cinco minutos. Quiérete. Ámate más de lo que nadie vaya a quererte nunca y, de esa forma, vas a descartar a cientos de personas que no van a quererte lo suficiente como tú te quieres y así ahorrarás en más pedazos de corazón roto. Algún día, va a aparecer alguien, alguien al cual no estés buscando, por que es cierto, si buscas el amor no aparece, lo fuerzas y, cuando eso sucede, siendo claro, se jode. Ya sabes el dicho, no busques al amor de tu vida, busca el polvo de tu vida. Es por ello que necesitas quererte y no buscar el amor, por que ese alguien va a llegar a amarte incluso más de lo que tú te amas y, entonces y, solo entonces, sabrás que esa es la persona y podrás entregarte.

Actualmente estoy soltero, y no, no estoy feliz y radiante por encontrarme en esta situación, pero estoy tranquilo. Tranquilo por que sé que algún día aparecerá alguien y, si por la razón que sea no aparece nadie, será por que nadie va a conseguir quererme lo suficiente. Los amores descafeinados nunca acaban bien y, sinceramente, como el tiempo me ha demostrado mejor solo que mal acompañado, que un corazón roto tarda demasiado en sanar.

lunes, 6 de agosto de 2012

Vive



Sientes que hay algo mal. No importa, lo sobrellevas. Los vacíos de tu interior, repentinamente, pasan a estar llenos. No es que encuentres algo o alguien que los llene ajeno a ti, no. Lo que ha sucedido es que te has encontrado y esa necesidad se ha apaciguado. Dejas de necesitar a alguien, dejas de necesitar sentir algo. Te tienes a ti.

En multitud de ocasiones lo he dicho, mejor solo que mal acompañado. La vida es corta, o eso dicen, aun que teniendo en cuenta que podemos llegar a vivir una media de ochenta años, podemos reconocer que será corta a nivel histórico, pero ochenta años dan para mucho, demasiadas lágrimas y sonrisas.

El truco para una vida plena es sencillo. Haz lo que quieras, cuando quieras y como quieras. No trates de intentar agradar a los demás o de llevarte bien con todo el mundo, eso es imposible, si no te has dado cuenta todavía ya te darás cuenta. Así que haz lo contrario y en vez de buscar a alguien que te haga compañía intenta encontrar a alguien de confianza y, si por lo que sea, te sientes solo, mírate al espejo. Esa es la persona de confianza que necesitas, es la persona que te va a acompañar durante toda la vida, la que va a estar contigo en lo bueno y en lo malo, aquella que nunca te va a abandonar.
Esa persona que ves en el reflejo del cristal es a la que tienes que intentar alegrar. Es la única en toda tu existencia a la cual debes permitir juzgarte, que te eche una buena reprimenda y a la que debes hacer caso, puesto que es la misma que siempre estará ahí.

Haz que tu vida en general merezca la pena ser vivida. Que cuando llegues a esos supuestos ochenta años y mires atrás puedas sonreír y alegrarte de todas las cosas que viviste, de todas las locuras y tonterías que hiciste, tanto buenas como malas, puesto que todas son experiencias necesarias que nos convierten en lo que somos.
Hay días que te sentirás mejor, otros te sentirás peor y, en ocasiones, puede que te sientas solo. Pero no te preocupes, no lo estás, mírate al espejo, te tienes a ti. De verdad te digo que todo lo malo se pasa, al igual que normalmente lo bueno tiene un fin, todo es cuestión de rachas, pero eso no debe dejar que te eches para atrás.

Vive. Disfruta de la vida y sonríe, especialmente sonríe.